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Domingo 25 de Junio de 2017, Buenos Aires Argentina, Año XVII, Nº 6380

Mundial 1934-
Mundial 1934

Los Datos

Los participantes: Italia, Checoslovaquia, Alemania, Austria, España, Hungría, Suiza, Suecia, Argentina, Francia, Holanda, Rumania, Egipto, Brasil, Bélgica y Estados Unidos

El comentario
El primer torneo en Europa tuvo como factor predominante el clima político que se viviía en la época. Los locales tenían la obligación de ganarlo ya que Benito Mussolini había amenazado sutilmente de muerte a los jugadores en caso de no conseguir la copa. Los italianos comenzaron un gran mundial goleando a los Estados Unidos para, en cuartos de final enfrentar a España, en uno de los encuentros más emotivos en los mundiales. El encuentro terminó empatado 1 a 1 jugándose un partido desempate al día siguiente ganado por un gol por los locales. En semifinales venció a Austria, en partido cerrado, por 1 a 0 para llegar a enfrentar a Checoslovaquia en la final donde empataron 1 a 1 en tiempo regular y finalmente ganado por los italianos 2 a 1 en el alargue lo que permitió alzarse con el trofeo y darle el gusto a su lider político

Sedes: Roma, Florencia, Trieste, Bologna, Génova, Milan, Nápoles y Turín
El estadio de la final: Estadio del Partido Nacional Fascista, fue inaugurado en 1928 con capacidad para 55.000 personas. En nombre original fue Estadio Nacional y actualmente se lo conoce como Flaminio
Goles Convertidos: 70 en 17 partidos
Gol 100 en un mundial: Sven Jonasson (Suecia)
Total de Espectadores: 408.602
Ingresos : Liras 1.400.000
La vestimenta: Continuan las camisetas con manga larga. Algunas selecciones le agregan el escudo de su federación y se adopta el uso del scote en v
La pelota: Se sigue jugando con la pelota de tieno con gajos rectangulares
Los números del mundial:
277 periodistas de 29 países presenciaron la competencia
32 países se inscribieron para disputar las eliminatorias
El goleador: Oldrich Nejedly (Checoslovaquia)
La figura: Giuseppe Meazza (Italia), jugó en el Inter, Milan, Juventus, Varese y Atalanta. Para la selecció jugó 33 partidos ganando los mundiales de 1934 y 1938. El estadio de Milan lleva su nombre
El equipo ideal: Zamora (España), Monzeglio (Italia), Quincoces (España), Wagner (Austria), Monti (Italia), Cilaurren (España), Meazza (Italia), Nejedly (Checoslovaquia), Guaita (Italia), Sindelar (Austria), Orsi (Italia)
Anécdotas: Monti, Orsi, Guaita y Demaría protagonizaron un caso único e irrepetible en la historia de los mundiales. Los cuatro alcanzaron reconocimiento como jugadores argentinos. Sin embargo, lograron fama internacional representando a Italia en el Mundial 34. De ellos, Guaita, Monti y Orsi fueron titulares todos los partidos, mientras que Demaría lo fue frente a España. Este, junto a Monti, había disputado el Mundial de Uruguay para Argentina
Pocos mundiales se destacaron como el de Italia 34 por la participación de dos arqueros: Ricardo Zamora de España y Frantisek Planicka de Checoslovaquia. Todavía hoy se recuerda la histórica actuación del español, capitán de su equipo en el primer encuentro ante Italia por los cuartos de final. Pese a su presión ofensiva, el local consiguió apenas un gol, luego de que el árbitro belga Baerts no sancionara un claro foul de Schiavio sobre el invulnerable Zamora. La leyenda de Frantisek Planicka comenzó la tarde del 10 de junio de 1934 en Roma. Allí, su actuación por poco frustra el sueño italiano de campeonato.
El escándalo: Los arbitrajes de los dos partidos que necesitó Italia para eliminar a España, en cuartos de final, fueron uno de los mayores escándalos de la historia de los Mundiales. En el primero, disputado en Florencia el 31 de mayo, el belga Louis Baert no sólo fue demasiado contemplativo con Luis Monti sino que convalidó el gol del empate conseguido por Ferrari, tras una carga alevosa de Schiavio sobre el arquero Zamora. En el desempate jugado un día después en el mismo estadio, el árbitro suizo Mercet otra vez fue protagonista. España, perdiendo y diezmada, consiguió un gol que fue anulado por el juez. El partido finalizó 1 a 0. Dos meses más tarde la Federación Suiza de Fútbol proscribió de por vida a Mercet por acciones antideportivas
La Final
Italia debió esforzarse al máximo para derrotar a Checoslovaquia en la final el 10 de mayo en Roma. Desde el palco, el inmenso y poderoso aparato de gobierno, encabezado por Mussolini, se aprestó a ver un partido en el que se descontaba una victoria local. En el césped, el 0 a 0 de la etapa inicial comenzó a transmitir preocupación a Victorio Pozzo, entrenador de los italianos. Frantisek Planicka, arquero checo, justificó su fama cortando una y otra vez los intentos de la ofensiva local. Para peor, a los 15 minutos del segundo tiempo Roma enmudeció: sobre la izquierda y desde un ángulo muy cerrado, el puntero Vladimir Puc puso en ventaja a su equipo. Tres minutos después Svoboda estrelló un tiro en el travesaño. Pozzo decidió correr entonces a Schiavio y colocó a Guaita en el centro del ataque. La jugada dio resultado. Con el empate conseguido por Orsi, Italia aquietó lo que parecía un luto inevitable. Llegó el tiempo suplementario y un interrogante de difícil respuesta se les presentó a los locales: ¿Podrían los jugadores, presionados al límite por el Duce, sobreponerse al hecho de haber disputado el doble de minutos que su rival? Claro que lo lograron y eso que encima se lesionó el astro Giussepe Meazza. Una gran jugada entre Guaita y Schiavio finalizó con un potente y desesperado tiro de este último que venció al irreductible Planicka.